Tomó ese topónimo –hagi o topónimo –esta localidad de un mártir de Cesara del Siglo III. Con la muerte de sus padres, patricios romanos, Mamante. Sería criado por la Cristina Amia. El santo sería asesinado por el tridente de un verdugo en la persecución de Aureliano por no prometer sacrificar a los dioses, tras superar el ahogo, el fuego y el ataque de las fieras en el año 273. En el siglo VI, la Reina Rodegundo hizo que se trajeran sus reliquias a Francia, extendiéndose por doquier su veneración.

Posiblemente su veneración fuese traída a nuestras tierras por peregrinos francos o acaso por los cluniacenses en el siglo XII. En el siglo XI se citaba a este lugar de Campos como “Sanetum mametem”, distante de Carrión de los Condes en unos cuatro kilómetros, e instanciándose su caserío en la margen derecha del río Ucieza.

La antigua iglesia parroquial fue la de San Juan, actualmente ermita ubicada a los afueros del casco urbano y su portada y su portada era románica de transición que bien se puede datar del siglo XIII. Su retablo, de la primera mitad del siglo XVII, mantiene pinturas sobre tabla de San Francisco, Anunciación, Calvario, Piedad, etc. Guarda también una escultura de Santo Ángel del primer cuarto de siglo XVI y un Crucifijo de esa época.

A mediados del siglo XIX, San Mamés contaba con 276 habitantes, en 1900 con 478, en 190 con 438, en 1960 con 315 y en 2005 con tan silo 86.